En esta novela de principios del siglo XX caricaturiza muy bien la deriva que lleva la sociedad actual hacia el abismo por perseguir un progreso que pasa por encima del resto de valores. Hay que avanzar a toda costa, sin mirar atrás, tratando de conseguir hacer siempre la vida más agradable-quizás en lugar de agradable deberíamos decir placentera- a las personas.

Se retrata muy bien la sociedad industrializada, que trata de rentabilizar al máximo los recursos disponibles -en la novela se “reciclan” los cadáveres para criar nuevos niños-.

Es una magnífica crítica al consumismo y a la sociedad del placer, esto especialmente mostrado en el consumo de drogas ficticias -el soma- que no tienen consecuencias negativas para el cuerpo humano.

La segunda parte de la novela discurre en un lugar completamente opuesto a lo visto anteriormente. Se trata de una reserva para humanos en donde la escasez de medios y de placeres choca con la realidad de la sociedad moderna.

Esta novela hará pensar al universitario, ¿hacia dónde nos dirigimos? ¿todo vale si la bandera es el progreso?

Libro más que recomendable para todos los estudiantes de la universidad.

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